jueves, 7 de mayo de 2009

La llegada de Internet a los hogares

Hoy en día cuando hacemos referencia a la palabra analfabeto no podemos limitarnos simplemente a la persona que no sabe leer, ni escribir. Debemos ir más allá, darle un significado más amplio, y no es otro que, al que yo considero el no saber hacer un buen uso de un ordenador y de Internet.

Internet ha dado lugar a una revolución social en estas dos últimas décadas, pero no nos quedemos en una visión tan generalista y vamos a centrarnos, sobre todo, como ha afectado en el ámbito familiar. Cada vez, son más los ordenadores que forman parte en los hogares, hasta el punto que Internet es accesible para casi toda la población mundial en el siglo XXI.

Este fenómeno ha mejorado la calidad de vida en las casas, en el sentido que ha aumentado las comodidades de todos los componentes de la estructura familiar, es decir, papá y mamá no tienen que ir al banco, al supermercado, a comprar el periódico entre otras cosas y yo... ¿Para qué voy a ir al cine?, puedo descargarme todas las películas que quiero, ¿Para qué voy a quedar con mi amigo cuando esté mal?, si me lo puede decir por el chat. Cursos, tutoriales, fuentes de consulta, libros, etc. y numerosos instrumentos y servicios que te resuelven la vida sin moverte de tu asiento, sino, que le pregunten a las personas que trabajan con el ordenador desde sus casas o aquellos que no necesitan estar presencialmente en sus negocios para establecer un control, gracias a un servicio de cámaras que les permite visualizar su empresa desde el PC.

Un medio de comunicación que se nos muestra como un elemento globalizador, pero que en su esencia es un elemento disociador, ya que hace que los individuos/as no sientan la necesidad de salir a la calle a realizar determinadas acciones que antes si hacían obligatoriamente o por voluntad propia. Esto provoca una ruptura social en las relaciones del día a día, porque el efecto aislador que tiene Internet hace que no sé dé la relación de tú a tú, la convivencia, base fundamental de las relaciones emotivas, afectivas y cognoscitivas de los seres humanos.

Aunque lo más grave del asunto es que la ruptura no solo se produce con el ámbito social, también ocurre en el propio entorno familiar, si ya decíamos que la televisión afectaba negativamente la pérdida de algunos valores familiares como es la conversación o estar unidos para intercambiar sensaciones y hacer actividades en conjunto, Internet ha agravado aún más dicha pérdida de valores, ya que al menos, la televisión hacia que todos estuviesen juntos en el sofá, se dieran lugar comentarios, pequeños diálogos en los descansos o pasar una tarde de risas disfrutando todos del mismo programa. Sin embargo, Internet hace que cada uno se refugie en su habitación, sin querer saber que pasa en el mundo, porque solo existes un mundo, un mundo que reside detrás de la pantalla.
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